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Historia de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife |
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HISTORIA DE LA POLICIA Libro de Actas del año 1840 La Policía Municipal fue al principio una organización de tipo familiar, fundada exclusivamente en la buena voluntad de los vecinos.Durante largo tiempo el Municipio no pudo ofrecerse siquiera el lujo del salario de un alguacil. Durante un momento, en 1839, el Juez de primera Instancia, que disponía de tres alguaciles pagados del presupuesto de Justicia, accedió a que "dos de ellos, por el turno que se ha observado siempre, hagan las guardias de las casas de los dos señores alcaldes constitucionales, les acompañen a las funciones públicas y demás diligencias".
Esta práctica del alguacil prestado tenía, por lo visto alguna tradición; pero no duró mucho, porque al año siguiente el Juez dejó de colaborar; y entonces, por fín, tuvo que nombrar el alcalde, por primera vez, dos cabos de policía municipal con salario de noventa reales de vellón al mes. Antes de esta fecha, en 1840, no hubo en Santa Cruz más personal de policía que el mismo alcalde, los regidores y los delegados de barrios, es decir, que eran todos policías benévolos u honorarios y, por decirlo así, aficionados. A. Cioranescu. Historia de Santa Cruz
El viejo guardia municipal arrastrando el sable sobre los adoquines, es una imagen histórica que guardábamos la gente de mi generación. Era un atento vigilante de la vida social y como no se producían graves altercados en la vía pública, las ordenanzas eran tolerantes, y apenas circulaban vehículos por las calles, sus grandes preocupaciones eran asistir a los entierros del vecindario y perseguir a los chiquillos que jugaban a la pelota en las calles de la ciudad.
Más tarde, cuando el mundo comenzó a cambiar también cambió la policía. Y con sus guantes blancos -y sus cascos coloniales- comenzaron a dirigir el tráfico en las calles montados en los taburetes donados por la casa "Mercedes-Benz". En los años 50 nace el primer semáforo de Santa Cruz, en la esquina de la calle del Norte o Valentín Sanz con Castillo. Algunos guardias no encontraban ninguna ventada a aquel artefacto que venía a sustituir el movimiento de sus brazos.
En plena era franquista la Policía Municipal fue encargada de poner en marcha un mecanismo represor que todos los hombres y mujeres de mi generación recuerdan con terror; "María la chivata", se trataba de un siniestro vehículo -un furgón oscuro-, que recorría la ciudad para mantener el principio de moralidad en las vías públicas, en los bares, en las ramblas y en los bancos urbanos. Con el apoyo logístico de varias motocicletas, la Policía Municipal perseguía, entre otras cosas, a las jóvenes parejas que se besuqueaban en la vía pública.
El Guardia Municipal, en líneas generales y con sólo pocas excepciones, fue un personaje cordial en el Santa Cruz de aquellos tiempos, mereciendo -y obteniendo- el respeto de la población. A pesar del desarrollo de la ciudad, no se organiza la Policía, tal como la concebimos hoy, sino hacia 1840. Hasta esa fecha son los mismos vecinos, los alcáldes pedáneos o de barrio los que imponen la autoridad frente a acontecimientos extraordinarios.
La misión policial estaba a cargo de la Guardia Provincial, que mantiene el orden, vigila los montes, etc... Luego llegaría la Guardia Civil, ante las demandas de la sociedad -personalidades, autoridades e instituciones- que observan como muchos delitos quedan sin resolver. La Policía Local, la de ahora mismo, responde en gran medida a los condicionantes de la propia sociedad. Hay mucha distancia de aquel personaje popular y tolerante, el "guindilla" de otros tiempos, que en muchos casos ni siquiera sabía leer ni escribir.
Hoy la Policía Local es un cuerpo de vigilancia urbana acorde con las necesidades en seguridad y emergencia de una gran ciudad. La formación de sus componentes y la eficacia de sus servicios la colocan en un lugar destacado dentro de la actividad municipal. Gilberto Alemán de Armas
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